|
|
Historia de Beteta
La antigua Vetera ibero-romana fue una fortaleza de importancia musulmana,
durante toda la Edad Media ya que era un lugar de enlace entre Cuenca y Molina de Aragón,
frontera durante largo tiempo del dominio musulmán, así como parte de un sistema defensivo alzado
para proteger el curso del Tajo y las antiguas vías que formaban el tránsito con la sierra de Albarracín
y los montes de Molina, por donde corrían las comunicaciones con Aragón y Levante.
 |
| Castillo de Rochafría en Beteta |
|
El Fuero de Cuenca la consideraba como una de las principales aldeas ganaderas de la zona
y cuando fue creada le Mesta se estableció una Cañada Real que partiendo desde Molina de
Aragón pasaba por Beteta, siendo esta cañada lugar de paso para unas trescientas mil cabezas
de ganado. Con Alfonso XI formó parte del señorío de Albornoz y casa de Aríza y luego pasó
a Alvaro de Luna, perteneciendo después a Gómez Carrillo.
La importancia de esta plaza lo confirma la existencia del castillo de Rochafría,
junto con un recinto amurallado que, cerro abajo, llegaba hasta el pueblo, en el que todavía quedan algunos restos.
Desde el suroeste del castillo descendía el Recinto Amurallado hasta la villa, conservándose de la muralla la
Puerta de la Cava o Arco del Postigo. Continuaría luego por lo que es actualmente la carretera
y retornaría hacia el castillo en el lugar llamado Puerta de la Villa del que solo queda el nombre.
Dentro de este Recinto se situaron las viviendas señoriales, las edificaciones del Concejo, el palacio
del Marques de Torrecilla, la Iglesia, la desaparecida cárcel del lugar, etc.
El castillo de Rochafría tiene un emplazamiento y trazado que nos asegura su indudable procedencia musulmana,
demostrada por su recio homenaje, la puerta acodada, abierta en la única torre del recinto, y el recorrido
de su planta, desprovista de elementos de flanqueo, de los que por la naturaleza del terreno, podía
muy bien dispensarse de ellos.
 |
| Torreón del castillo |
|
Tan solo para cubrir su relieve se destaca en el frente norte una prolongada coracha,
terminada por un robusto contrafuerte o espolón a forma de alto cubo y que servía para
cortar el paso envolvente del costado oriental.
A mediodía, la zona de más fácil acceso a la fortaleza, existe un foso y al norte,
fuera del recinto, sobre una plataforma rocosa un aljibe.
En la guerra Carlista, Cabrera ocupó el Castillo en 1839, reforzándolo y
convirtiéndolo en depósito de municiones.
Dentro de este Recinto se situaron las viviendas señoriales, las edificaciones del Concejo,
el palacio del Marques de Torrecilla, la Iglesia, la desaparecida cárcel del lugar, etc.
|
|
|